Amira despertó sintiendo un calor reconfortante a su alrededor. Estaba abrazada a algo firme y cálido, y por un momento, pensó que aún seguía soñando. Pero al abrir los ojos lentamente, se dio cuenta de que no era así. Se sorprendió al ver que era el cuerpo de David el que estaba entrelazado con el suyo, y que ella lo rodeaba sus brazos como si se aferrara a un salvavidas en medio del mar.
Su primera reacción fue de sorpresa, sus ojos se abrieron más mientras su mente procesaba la situación. Per