Escuché el murmullo antes de entender qué decían. Era una conversación a medias, palabras sueltas que se filtraban entre las sombras del pasillo. Aiden, mi Aiden, sería prometido a otra loba. No a mí. A una loba de otro clan, para formar una alianza política. Me quedé paralizada, la sangre helada y el corazón latiendo con furia contenida. Esa alianza que no contemplaba, que nunca había querido, se instalaba entre nosotros sin pedir permiso.
¿Desde cuándo el hombre que había jurado protegerme y