Había pasado una semana desde que Lucía despertó.
Una semana desde que abrió los ojos en esa habitación llena de aromas a incienso, con el rostro de Henrry mirándola como si acabara de volver de la muerte… porque eso era exactamente lo que había hecho. Regresó del abismo.
Recordaba su nombre, su historia, y los ojos grises del hombre que la había amado, incluso cuando ella no sabía quién era, pero recordar no significaba sanar. No del todo.
A veces, en medio de una conversación, su voz cambi