Elya tardó menos de un día en volver.
Yo estaba junto al pozo cuando apareció.
No llevaba amigas.
Eso me sorprendió.
Elya prefería tener público.
—Tenemos que terminar nuestra conversación.
Seguí tirando de la cuerda.
—Para mí terminó ayer.
—Para mí no.
El cubo apareció.
Lo apoyé en el borde.
Elya se quedó frente a mí.
—Te dije que te alejaras.
—Lo recuerdo.
—Y esta mañana has vuelto a hablar con él.
La miré.
—Me ha preguntado por mi hombro.
—Siempre tienes una excusa.
La frase me resultó tan f