La carta apareció sobre la mesa del comedor.
No en mis manos.
No escondida entre mis cosas.
Sobre la mesa.
A plena vista.
Eso fue lo primero que me hizo comprender que quien la había dejado allí no quería descubrir nada.
Quería que todos lo vieran.
Yo entré con una bandeja de pan cuando las conversaciones ya habían empezado.
No eran normales.
Había demasiadas miradas.
Demasiados silencios.
El Alfa estaba de pie junto a la mesa principal. Su Beta permanecía a su lado. Elya estaba sentada, tranqu