—Porque te salvé.
La frase llegó después de un silencio largo.
No era la respuesta que esperaba.
Quizá por eso dolió más.
El Alfa se apoyó en la mesa.
—Eso es lo que pareces haber olvidado.
Me quedé quieta.
—No lo he olvidado.
—Sí.
Su voz fue baja.
Controlada.
—Desde que Nick llegó te comportas como si hubieras descubierto de repente que todo lo que hicimos por ti no vale nada.
Sentí presión en la garganta.
—No he dicho eso.
—No hace falta.
Dio un paso.
—Te encontraron fuera.
La imagen llegó si