Desde lo del caballo empecé a mirar las cosas de otra manera.
No porque quisiera.
Porque ya no podía evitarlo.
Una puerta cerrada desde fuera.
Una sábana que caía justo cuando Elya pasaba.
Una copa de vino derramada sobre mi vestido.
Una correa cortada.
Hasta entonces había tratado cada cosa como un incidente separado.
Mala suerte.
Crueldad.
Una casualidad.
Ahora empezaban a parecer piezas de algo más grande.
Y eso me daba más miedo que cualquiera de ellas por separado.
Mara me encontró aquella