Nick planteó la pregunta durante la comida.
No a solas.
No en un corredor.
Delante del Alfa, su Beta, Kael, Elya y varios miembros importantes de ambas manadas.
Por eso quizá fue imposible fingir que no había ocurrido.
Yo estaba sirviendo pan cuando Nick dejó la copa sobre la mesa.
—Dentro de dos días quiero revisar una zona del límite occidental.
El Alfa asintió.
—Puedo enviarte hombres.
—No hace falta.
Nick miró hacia mí.
Sentí el golpe de su mirada.
—Quiero que Serafine venga.
El pan casi se