Capítulo 20
La puerta cerrada
La trampa empezó con una orden sencilla.
Por eso funcionó.
—Serafine, lleva estas mantas al almacén pequeño.
La supervisora de lavandería dejó el montón sobre mis brazos sin mirarme siquiera.
—¿El del corredor norte?
—Sí. Déjalas en la estantería del fondo.
No había nada extraño.
El corredor norte se utilizaba poco, pero el almacén guardaba mantas, capas de invierno y algunas cajas destinadas a los invitados.
Fui sin pensarlo.
Quizá debería haber aprendido ya a des