Me encerré en mi habitación.
No había cerradura.
Aun así, apoyé la espalda contra la puerta como si pudiera impedir que el recuerdo entrara conmigo.
Me había besado.
Nick me había besado.
Y yo...
Cerré los ojos.
Lo había agarrado de la camisa.
Había tirado de él.
El calor me subió por el cuello.
—Selene.
Me tapé la cara.
No sabía qué estaba pidiendo.
Ayuda.
Perdón.
Que la tierra se abriera.
Quizá las tres cosas.
Me senté en la cama.
Mis labios seguían sensibles.
Cada vez que los rozaba recordab