Capítulo 8. Él no pide permiso.
Elías Montclair no se quedó más de lo necesario.
Cuando Ariadna terminó su copa, él ya había pagado la cuenta sin pedir permiso, como si incluso ese detalle perteneciera a su dominio natural. Se levantó primero y ella lo imitó con la misma calma controlada, sin regalarle la satisfacción de mostrar prisa o tensión.
Salieron del restaurante sin rozarse.
Y aun así, el aire entre ambos era tan denso que parecía dejar un rastro.
Ariadna caminó hacia su auto con la espalda recta, pero su mente seguía