Capítulo 2. Límites invisibles.
Ariadna abandonó el edificio Montclair con la sensación persistente de haber cruzado una línea que todavía no podía nombrar.El ascensor descendía en silencio, lento, como si quisiera prolongar el momento. Ella se mantuvo erguida, con la mirada fija en las puertas metálicas, intentando ordenar pensamientos que no respondían a la lógica habitual. No era miedo lo que sentía. Tampoco triunfo. Era una tensión sorda, instalada en el cuerpo, que no se disipaba con la distancia.Había enfrentado hombres poderosos antes. Había sostenido miradas hostiles, amenazas veladas, sonrisas diseñadas para intimidar.Pero Elías Montclair no había hecho nada de eso.Y ese era el problema.Al llegar al lobby, el aire cambió. Más ruido. Más movimiento. La vida cotidiana retomando su curso con una indiferencia casi ofensiva. Ariadna caminó hacia la salida sin apuro, consciente de cada paso, de cada latido que todavía no recuperaba su ritmo normal.No se volvió. No necesitaba hacerlo para saber que él segu
Leer más