Capítulo 10. Una decisión peligrosa.
El timbre sonó a las siete y veinte de la mañana.
Ariadna ya estaba vestida, con el bolso abierto sobre la mesa y el café enfriándose en la cocina. Esperaba a Valeria, o quizá al portero con algún paquete atrasado. No tenía motivos para pensar en otra cosa.
Caminó hacia la puerta sin apuro.
Cuando abrió, el tiempo pareció detenerse.
Elías Montclair estaba allí.
No parecía fuera de lugar. No parecía apresurado. Vestía un abrigo oscuro perfectamente entallado, camisa clara abierta apenas en el cu