Mundo ficciónIniciar sesiónUna mujer llegó al edificio Parque Riviera a las diez de la mañana del miércoles preguntando por Matías Soler. Gabriela Moreno la vio desde el lobby antes de saber quién era: treinta y pocos años, cabello castaño recogido en un moño bajo, vestida con pantalones de lino beige y una blusa color crema que tenían la elegancia discreta de quien no necesita demostrarlo. Llevaba un bolso de cuero color coñac que parecía sua







