Miranda no deja de analizar. "Este hombre ha usado traje más veces de las que ha usado una llave inglesa", pensó , observando la forma en que se movía, la postura recta, la confianza contenida que no encajaba con el rol que supuestamente ocupaba. Las manos están demasiado cuidadas. La forma de hablar demasiado precisa. Este no es un hombre que ha pasado su vida haciendo trabajo manual.Por favor, Miranda, no hagas la pregunta, pensó Gabriela, viendo esa expresión en el rostro de su amiga que conocía demasiado bien. Miranda, te lo ruego, PARA.Esta amiga va a ser un problema, pensó Matías, registrando cada detalle de Miranda Ospina con la eficiencia de alguien que ha aprendido a leer personas en salas de juntas donde un error de cálculo cuesta millones. Interesante problema, pero definitivamente problema.—¿Dónde estudiaste? —preguntó Miranda con tono casual que no engañaba a nadie—. Solo por curiosidad.Gabriela cerró los ojos.Ahí está.Matías no pestañeó. No mostró ni un milímetro d
Leer más