Mundo ficciónIniciar sesiónUn rato más tarde cuando todo se había calmado, Gabriela le habló—Necesito mostrarte algo.
—¿Qué?
Se levantó de la cama. Desnuda, hermosa en la luz dorada de la tarde, caminó a su cómoda vieja y sacó la carta de Carmen del cajón donde la había guardado con tanto cuidado. Volvió a la cama y se la dio.
—Léela.
Él leyó la carta completa sin interr







