Mundo ficciónIniciar sesiónMathías la llevó a su habitación con pasos medidos pero urgentes. La luz de la tarde de domingo entraba por la ventana creando sombras suaves en las paredes blancas. La acostó sobre la cama con un cuidado que contrastaba marcadamente con la intensidad que podía verse en sus ojos oscurecidos.
Se desvistieron lentamente. Era un ritual nuevo para ellos, acostumbrados a la urgencia voraz de encuentros anteriores. Pero esta vez, cada prenda que caía







