Emily
—Ese vestido.
Miré a Nora desde el espejo.
—¿Qué le pasa?
—Que si Adam te ve con eso y consigue mantener una conversación coherente, voy a empezar a sospechar que no le gustan las mujeres.
Laura se echó a reír.
—Déjala tranquila.
Miré otra vez mi reflejo.
El vestido no tenía nada extraordinario.
Era verde oscuro, de tirantes, ajustado en la cintura y con una falda ligera que terminaba por encima de las rodillas.
—Vamos a cenar, no a una discoteca.
—Precisamente —dijo Nora mientras se pint