Emily
El primer lobo negro salió disparado de la oscuridad.
Ni siquiera tuve tiempo de gritar.
Adam me empujó detrás de él.
Rowan avanzó al mismo tiempo.
Y durante un segundo ocurrió algo extraño.
Los dos hombres se colocaron delante de mí.
Uno a cada lado.
Como si hubieran ensayado aquel movimiento durante años.
—Al coche —ordenó Adam.
—No.
Mi respuesta fue automática.
Adam giró la cabeza.
—Emily.
—No voy a dejarte aquí.
—No estamos negociando.
Otro lobo apareció entre los árboles.
Después otr