Emily
El golpe hizo vibrar las ventanas.
Me quedé paralizada.
—¿Qué ha sido eso?
Nadie respondió.
Adam agarró mi mano.
—Quédate detrás de mí.
Normalmente habría protestado.
Esta vez no.
Otro golpe.
Más fuerte.
Algo chocó contra el cristal de recepción.
Caleb se movió hacia la puerta.
Adam lo detuvo con una sola mirada.
No entendí la comunicación entre ellos.
Pero Caleb obedeció.
Eso también empezaba a resultarme extraño.
—¿Son lobos? —pregunté.
Adam me miró.
—Sí.
La respuesta fue demasiado rápi