Emily
—Ahora.
Adam pronunció aquella palabra como si hubiera tomado una decisión que llevaba días evitando.
Mis amigas estaban en una de las habitaciones del edificio principal. Caleb había prometido quedarse cerca de ellas.
Yo seguí a Adam por un pasillo que nunca había visto.
No hablamos.
Mi cabeza estaba demasiado llena.
El lobo atravesando la ventana.
Adam enfrentándose a él sin arma.
Aquel gruñido imposible que había salido de su garganta.
El animal retrocediendo.
Y el lobo gris protegiénd