Capítulo 75. Pesadillas
Me quedé dormida un rato, o eso creo. Pero no fue un descanso. Soñé con el acosador. No tenía cara, solo era una sombra alta que caminaba por los pasillos del hospital.
En el sueño, yo intentaba llegar a la incubadora de Luis, pero mis piernas no me obedecían, estaban como pegadas al suelo.
La sombra se acercaba a mi bebé y estiraba una mano enguantada para tocarlo. Desperté de golpe, con un grito ahogado y el sudor frío pegándome la pijama al cuerpo.
—¡Luis! —gemí, intentando incorporarme.
El