Capítulo 87. Votos
Estábamos en el corazón de la Toscana, en un claro rodeado de olivos milenarios cuyos troncos retorcidos parecían testigos sabios de una historia que el mundo civilizado habría condenado, pero que la naturaleza abrazaba con calma.
Habíamos decidido que no necesitábamos una catedral fastuosa ni las miradas hipócritas de la alta sociedad. No queríamos que nuestro amor fuera un espectáculo para otros, sino un pacto sagrado entre nosotros.
Por eso, allí estábamos: Alejandro, yo, nuestro hijo Luis e