Xander estacionó el auto frente a la mansión Bianchi, bajándose con toda la intención de ver a Julieta. No le importaba la presencia de Brandon ni ningún otro impedimento. Se lo había dicho la última vez: hablaba en serio cuando mencionó que nada ni nadie podía impedir lo inevitable, y eso era ellos dos juntos como pareja.
Se arregló el saco y entró incluso dispuesto a una pelea con el cornudo de su marido, que se negaba a soltarla. Sin embargo, encontró el lugar increíblemente silencioso. Una