Elena se mantenía de pie al otro lado de las puertas dobles del salón, escuchando con atención el discurso de su padre. Esos últimos días que habían convivido juntos, había descubierto en él un fuerte sentimiento de arrepentimiento. Sus acciones lo demostraban más que sus palabras: estaba dispuesto a poner el mundo a sus pies. Y luego de una vida llena de carencias y dificultades, ella no estaba dispuesta a negarse a eso. Después de todo, ¿quién se resistiría a la tentación de poder por fin apl