Victoria estaba de un terrible humor. Aparentemente sus esfuerzos no estaban sirviendo para nada. ¿De qué valía desaparecer a esa mujer si su hijo la detestaba con tal fervor? Necesitaba hacer que Xander se olvidara de ella. Tenía que sacársela del corazón y, una vez que eso pasara, quizás podrían reconciliarse.
Tomó su teléfono celular e hizo una llamada.
—¿Claudia, dónde estás?
—Victoria, hola… —la voz pausada de la mujer le llegó desde el otro lado, pero no fue lo único que escuchó. De fondo