—Ya está —anunció ella, recogiendo todo, mientras procuraba poner la mayor distancia entre ellos—. De igual forma… deberías ver a un médico —aconsejó.
—Tus cuidados son suficientes, Julieta… —replicó él, sin dejar de mirarla.
Tragó saliva y se levantó con toda la intención de huir, encerrarse en su habitación y esperar a Brandon, porque era evidente que su esposo necesitaría una explicación para esto. ¿Seguir mintiendo? ¿Decir la verdad? Las opciones eran escasas y, sin importar cuál eligiera,