—Cariño, discúlpame por pedirte esto, pero por favor —puso una mano en su pecho para enfatizar el punto—, bajo ninguna circunstancia salgas de tu habitación esta noche, ¿entendido?
La niña formó un puchero que la hizo sentir más culpable de lo que ya se sentía. Los últimos días, Luna se había sentido un poco mejor gracias al aumento de la dosis de su tratamiento, fuerza que había invertido en ayudarla a organizar la celebración de cumpleaños de Brandon; misma celebración de la que la estaba priv