Xander llevó a Julieta a su departamento. Ella estaba furiosa, desde luego; no quería estar cerca de él, así que la solución que el hombre encontró fue simple:
—Está bien. Si no quieres vivir conmigo, yo me iré —le dijo—. Pero entiende que lo mínimo que puedo hacer es darte un lugar donde vivir. Eres la madre de mis hijos.
Ella asintió con un murmullo mientras le señalaba una maleta.
—Entonces vete.
—Te has vuelto muy despiadada —sonrió apenas, recogiendo algo de ropa y guardándola en la maleta