—Me odias. Lo entiendo.
Xander bajó la mirada hacia el suelo, como si de pronto hubiera perdido el valor para mirarla directamente a la cara.
—Lo hago.
Julieta no se retractó. Llevaba demasiado tiempo acumulando ese odio en su corazón como para ahora aparentar que no pasaba nada.
—Vete —siguió. Hasta ahora había tenido suerte de que Luna no se hubiera asomado, pero seguro no tardaría en darse cuenta de su presencia y no quería que lo viera.
—Elena, yo…
—Ya no soy Elena —lo interrumpió con impac