La negativa estaba en la punta de su lengua, ¿pero tenía caso acaso? Decirle que no era pérdida de tiempo. Con una prueba de ADN, él podría comprobarlo, así que Julieta terminó suspirando por segunda vez en la noche:
—Es tuyo.
En ese momento sintió que le apretaban el brazo. De un solo movimiento, la hizo girar con brusquedad para encararlo.
—¿Qué más me estás ocultando? —exigió.
Ella se mantuvo en silencio, sin decir ni una sola palabra, cosa que terminó irritándolo.
—El matrimonio… ¿tú y Bran