Luna estaba de pie frente a ellos; una sonrisa radiante iluminaba su bello rostro.
—¡De verdad vino! —exclamó ella, dando saltitos hacia el hombre.
Julieta no tuvo más opción que apartarse. En silencio, observó cómo se desarrollaba la escena: Xander pareció quedarse suspendido en el tiempo, sin saber qué decir o hacer, mientras que la niña le abrazaba las piernas.
El hombre parpadeó un par de veces antes de bajar la cabeza; sus ojos se encontraron directamente con los de Luna, quien no dejaba d