Mundo de ficçãoIniciar sessãoAARÓN
Sebastián agitó el sobre de manila con desesperación, obligándome a bajar el cristal del deportivo de mala gana. El amago de beso con Amelia se pulverizó en el acto; nos separamos con la respiración entrecortada, devolviendo las máscaras de hielo a nuestros rostros en un segundo.







