Mundo ficciónIniciar sesiónAMELIA
Crucé las puertas del canal a las ocho de la noche, arrastrando los pies por el cansancio de la jornada. Al levantar la vista hacia el cajón privado del estacionamiento, divisé de inmediato la silueta del deportivo plateado. Aarón estaba apoyado contra la portezuela, esperándome con las manos metidas en los bolsillos del pantalón. En cuanto nuestras miradas se cruzaron en la penumbra, él sonrió de medio lado, un gesto desca







