AMELIA
—¡Por fin llegas! —exclamó Olivia, tomándome del brazo con fuerza y arrastrándome hacia el interior del almacén de vestuario—. Llevo una hora esperándote en la entrada principal. Suéltalo todo ahora mismo. ¿Cómo te fue con tu prometido en esa casa de campo? ¿Te hizo pasar un infierno frente a su abuelo?
—Hola a ti también, Oli —respondí, soltando un suspiro largo mientras cerraba la puerta de golpe—. Sorprendentemente no fue un infierno total, hicimos un buen equipo allá. Tuvimos que c