AMELIA
Mis dedos temblaban tanto que casi rompo la hoja al sacarla del sobre. Extendí el documento sobre el tocador, ignorando el reflejo de mi propio rostro pálido en el espejo. Mis ojos recorrieron las líneas impresas una y otra vez, buscando un error que no existía. Era un informe médico completo, sumamente detallado, sobre mi procedimiento de inseminación artificial, venía con fechas, códigos de laboratorio y el sello oficial de la clínica.
Pero lo que me congeló la sangre fue el párrafo fi