Mundo ficciónIniciar sesiónSin embargo, Gabriela se mantuvo alerta.
Sebastian sabía actuar bien su papel, pero ella siempre había podido notarlo: entre él y Linda no había una calidez real. Lo que fuera que compartieran no era romance. Era un acuerdo aprobado por la familia, pulido por fuera y vacío por dentro.
Estaba sentada en el sofá, distraída, con los pensamientos a la deriva. El televisor murmuraba de fondo mientras sus padres descansaban en la sala. Junto a la ventana, Daisy hablaba por teléfono, caminando de un lado a otro. Solo por el tono, Gabriela supo de quién se trataba.
Daisy frunció el ceño.
Pausa.
—L







