ESTHER
El paisaje pasaba borroso a través de la ventanilla del auto de Alaric, las luces de la ciudad brillaban contra el cristal, reflejando un mundo que se movía demasiado rápido, mientras yo me sentía atrapada en una tormenta que apenas comenzaba.
Apreté mis manos sobre mi regazo, intentando ignorar la sensación de vacío en mi pecho. La noche anterior había sido… demasiado. No solo por lo que ocurrió entre Alaric y yo, sino por lo que había descubierto sobre mí misma.
—Todo estará bien, Esth