ELENA
La habitación es silenciosa, solo interrumpida por la respiración pausada de Chelsy mientras duerme en la cama. El aire es pesado, cargado de duelo y cansancio. Igor está sentado en una silla junto a ella, la mirada perdida en el suelo. Yo estoy apoyada contra la pared, observándolos en la penumbra.
La guerra ha terminado. Pero el dolor sigue aquí.
De pronto, Chelsy se estremece. Su cuerpo se tensa y, en un segundo, despierta con un grito desgarrador.
—¡No! ¡Chloe!
Igor salta de su asient