ALARIC
El sol aún no ha salido completamente cuando abro los ojos.
Lo primero que veo es a ella.
Elena duerme a mi lado, con su cabello esparcido sobre la almohada, su respiración tranquila y acompasada. Su piel dorada resplandece con la tenue luz que se filtra por la ventana.
Pero lo que realmente captura mi atención es su vientre.
Mi mano se desliza lentamente sobre su piel tibia, sintiendo el leve abultamiento que esconde dentro la vida que creamos juntos.
Nuestro hijo. Nuestro segundo hijo.