El frío del bosque era implacable, pero el aire helado en mis pulmones era justo lo que necesitaba para concentrarme. Estaba furiosa, no solo por lo que había pasado en las últimas semanas, sino porque sentía que mi vida se había convertido en una maraña de decisiones y consecuencias que no había pedido.
Respiré hondo, tratando de calmar el torbellino en mi interior, y me enfoqué en el tronco del árbol frente a mí. Mi objetivo era claro: derribarlo. Cada golpe que daba resonaba en el bosque com