ALARIC
Miraba a Elena y esa nerviosa, tensa por la presencia del cachorro. Una mujer se levó al cachorro por órdenes de mi exesposa.
—Es solo un niño, Elena. —dije, tratando de aliviar la situación con un tono tranquilo, casi amistoso.
Ella giró su rostro hacia mí, y aunque sus ojos ciegos no podían verme, sentí el peso de su atención como una bofetada.
—No es asunto tuyo, Alaric. —espetó, su voz tan cortante que me hizo retroceder mentalmente.
—No pasa nada, se nota que es un niño muy inquiet