La suave luz del dormitorio proyectaba sombras cambiantes en las paredes mientras Kevin se inclinaba sobre ella. Sus miradas se cruzaron en un breve y silencioso instante antes de que sus labios se encontraran. Entonces, él comenzó a explorar su rostro con sus besos.
Sus besos bajaron por su cuello, donde se detuvo para sentir su pulso bajo la piel.
Con un toque reverente, continuó bajando, besando su clavícula y sus hombros.
Sus largas manos se deslizaron suavemente por su cuerpo hasta llegar a sus pechos. Rodeó su pezón endurecido con la lengua antes de llevarse la punta a la boca y chuparla profunda y hambrientamente.
Apoyándose con el brazo derecho presionado contra el colchón por encima de la cabeza de Justine, Kevin deslizó la mano izquierda por su abdomen hasta llegar a la entrada de su cálida y tentadora raja.
El calor que sintió le arrancó un gruñido gutural mientras acariciaba su clítoris y devoraba su otro pecho con avidez.
—¡Mm! —Un gemido se escapó de sus labios.
Su boca