La suave luz del dormitorio proyectaba sombras cambiantes en las paredes mientras Kevin se inclinaba sobre ella. Sus miradas se cruzaron en un breve y silencioso instante antes de que sus labios se encontraran. Entonces, él comenzó a explorar su rostro con sus besos.
Sus besos bajaron por su cuello, donde se detuvo para sentir su pulso bajo la piel.
Con un toque reverente, continuó bajando, besando su clavícula y sus hombros.
Sus largas manos se deslizaron suavemente por su cuerpo hasta llegar