La habitación permaneció envuelta en un pesado silencio.
Por un momento, Justine bajó la mirada hacia su cuerpo y se subió el vestido que llevaba puesto para cubrirse.
—No me digas que ahora te da vergüenza, porque no te voy a creer. —Kevin se pasó la mano por la barba y la observó—. Nunca te ha gustado llevar bragas, y eso no es nada nuevo.
Ignorando el comentario mordaz de su exmarido, ella dirigió la mirada hacia la pared blanca y se ajustó los pechos dentro del escote del vestido.
—Tengo cu