Las palabras parecían haberse escapado de la mente de Justine. Ese hombre desprendía un aura seductora que la dejaba boquiabierta. A pesar de su deseo de moverse, sus pies parecían clavados al suelo.
—¿Estoy molestando? —La penetrante voz del hombre entró en sus oídos, rompiendo el trance.
—¡No! —dijo Justine junto a Kevin. —Solo me he topado con este señor.
Su mirada se fijó en la expresión cerrada de Kevin, que enderezó los hombros y sacó pecho, como si se preparara para contraatacar.
—¿De qu