Ese momento era crucial tanto para Bryan como para su madre. Ya no había lugar para piadosas mentiras ni verdades disfrazadas.
—Sí, mi amor —afirmó Justine con suavidad—. El señor Harrison es tu verdadero papá.
—¿Por qué no vivía con nosotros, mamá? Los papás de mis amigos volvían a casa después del trabajo.
Justine respiró hondo; era difícil para un niño comprender la complejidad de las relaciones adultas.
—A veces, las personas se separan porque necesitan cosas diferentes.
Mientras jugaba con