44. Planeando cuidadosamente
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Las mejillas de Elise se ponen ligeramente rosadas al colgar, cuando Freyja la observa con más atención. No es un rubor exagerado, apenas un cambio sutil en su piel, pero Freyja lo nota de inmediato. Siempre lo hace. Aun así, no dice nada. No la presiona, no sonríe con burla, simplemente guarda el detalle para sí, como hace con casi todo.
El parque sigue lleno de vida alrededor de ellas. Personas que juegan, que conversan, que corren detrás de una pelota o simplemente caminan sin rumbo fijo