22. Despertar solo
22. Despertar solo
Kristian despierta con una sensación incómoda en el pecho, como si algo no encajara. Abre los ojos lentamente y lo primero que ve es el techo de la habitación del hotel. Parpadea una vez, dos, y entonces gira la cabeza hacia la cama.
Está vacía.
El lugar donde debería estar Elise está frío, las sábanas apenas arrugadas, intactas. No hay rastro de ella. Kristian se incorpora de golpe, el corazón acelerándose sin previo aviso.
—¿A dónde fue Elise? —pregunta en voz alta, como si