—Porque no estás a la altura de esta propuesta.
Sofía Vargas se puso de pie con calma, su delicada cara impasible. Observaba el escándalo de Carmen Soto como quien mira a un payaso de circo haciendo piruetas.
Carmen apretó los puños, fingiendo indignación.
—¿Qué quieres decir con eso?
Su expresión se crispó.
—¿Será que te da envidia mi propuesta y por eso dices esas cosas? ¡Qué mezquina eres, Sofía Vargas!
Al principio, ver a Sofía levantarse intimidó a Carmen. Pero de inmediato recordó que ya h