—Más te vale no volver a buscarme para nada. Y no te preocupes, que a mí no me importa si vives o mueres.
Javier miró los pedazos de su celular esparcidos por el suelo. Su pecho subía y bajaba con furia, y una sensación de injusticia lo invadía. Jimena no era así. ¿Desde cuándo se había vuelto tan desagradecida?
Se tomó un momento para controlar sus emociones y luego llamó a su asistente para que le trajera un celular nuevo y limpiara el desastre que había hecho.
El asistente observó los fragmen